
Statement

En la práctica de Marta Simeón, la realidad visible funciona como un punto de partida insuficiente. Su obra se inscribe en una línea expresionista que no pretende representar al mundo, sino tensionarlo, exponer sus fisuras y revelar la carga interior que lo sostiene. Las formas deformadas, las abruptas líneas y los espacios desbordados no responden a ningún impulso automático: son decisiones plásticas que articulan un lenguaje propio, coherente, que convierte el gesto en estructura y la paleta en clima emocional.
Así, la obra de Simeón se mueve en un espacio en el que el lenguaje expresionista para interrogar la identidad y sus límites. Cada pieza abre una brecha en la superficie del yo, una fractura que obliga a mirar lo que la realidad ordinaria tiende a silenciar.
Y es en este gesto –más allá de la diversidad de técnicas, materiales y soportes– donde se encuentra el núcleo de su práctica: desestabilizar y cuestionar la realidad aparente, revelar sus tensiones internas y poner en crisis su falsa transparencia.